Los videojuegos son muy populares entre los adolescentes de Hong Kong, por lo que este estudio tuvo como objetivo investigar la conducta del juego y la adicción de los adolescentes en ciber-cafés, y explorar los beneficios y los daños percibidos asociados a la actividad.

El estudio contaba con una muestra de 13 estudiantes de secundaria de sexo masculino de entre 12-15 años (edad media = 13,6 años) que fueron entrevistados en dos ciber-cafés. Los criterios de adicción a Internet de Young’s (Caught in the net, Wiley, Nueva York, 1998) se modificaron para evaluar la adicción al juego.

Los ciber-cafés se describieron como un lugar de reunión seguro e ideal para los jugadores. Los beneficios de los videojuegos incluyen la diversión y satisfacción, el fomento del apoyo social y el trabajo en equipo, conocer nuevos amigos y ser sociable, impulsar las técnicas cognitivas y la agilidad intelectual, la capacidad de respuesta y la rapidez de pensamiento. En cuanto a los daños percibidos de la adicción al juego fueron la reducción del tiempo e interés en otras actividades importantes, bajo rendimiento académico, daños físicos y angustia emocional, amistad interrumpida con sus compañeros sin videojuegos, correr riesgo de problemas en las relaciones familiares y problemas financieros. Cinco de los trece estudiantes entrevistados (38,5 %) podrían ser clasificados como jugadores patológicos y dos jugadores podrían ser clasificados como jugadores con problemas. (15,4 %). Los factores psicológicos asociados con la adicción al juego son la baja autoestima, un fuerte deseo de experiencias agresivas y emocionantes, la dependencia a los juegos para matar el tiempo y para obtener satisfacción, hacer frente a los problemas y las emociones negativas, y la obsesión con el logro de mayor ranking en los juegos. Los factores de riesgo sociales y ambientales son la accesibilidad a los ciber-cafés, actividades promocionales agresivas, la presión de grupo, la influencia familiar y experiencias de juego tempranas, percepción de aprobación de los padres, la falta de supervisión de éstos y la mala relación familiar. Los resultados del estudio arrojan luz sobre los programas de prevención.