Resumen

El consumo de alcohol en menores de edad es ampliamente reconocido como un problema social y de salud pública importante para los adolescentes en los Estados Unidos. Ser capaz de identificar a los adolescentes en riesgo antes de iniciar el consumo excesivo de alcohol podría tener importantes implicaciones clínicas y de salud pública; sin embargo, pocas investigaciones han explorado precursores a nivel individual del consumo de sustancias por parte de los adolescentes. En esta investigación prospectiva se utilizó el aprendizaje mecánico con datos demográficos, neurocognitivos y de neuroimagen en adolescentes que nunca habían consumido sustancias para identificar predictores de iniciación al consumo de alcohol a los 18 años.

Los participantes (N = 137) fueron adolescentes sanos y que nunca habían probado sustancias (edades 12-14) que se sometieron a pruebas neuropsicológicas y de resonancia magnética estructural y funcional (sMRI and fMRI), y luego fueron seguidos anualmente. A la edad de 18 años, 70 jóvenes (51%) iniciaron un consumo moderado a alto de alcohol y 67 permanecieron en desuso. Los modelos aleatorios de clasificación forestal identificaron los predictores más importantes del consumo de alcohol de un gran conjunto de variables demográficas, neuropsicológicas, sMRI y fMRI.

Los modelos forestales aleatorios identificaron 34 predictores que contribuyeron al consumo de alcohol a los 18 años, incluyendo varios factores demográficos y conductuales (ser hombre, mayor nivel socioeconómico, citas tempranas, más conductas externalizantes, expectativas positivas del alcohol), peor funcionamiento ejecutivo y cortezas más delgadas y menos activación cerebral en regiones difusamente distribuidas del cerebro.

La incorporación de una mezcla de datos demográficos, conductuales, neuropsicológicos y de neuroimagen puede ser la mejor estrategia para identificar a los jóvenes en riesgo de iniciar el consumo de alcohol durante la adolescencia. Los factores de riesgo identificados serán útiles para los esfuerzos de prevención del alcohol y en la investigación para abordar los mecanismos cerebrales que pueden contribuir a la bebida a una edad temprana.

Fuentes : Ver  fuente original